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Cómo cuidar de nuestro enfermo en un hospital

Por Laura Aguilar Ramírez

Estoy en recuperación de una cirugía de vesícula y a raíz de ello, he visto la gran necesidad de compartir acerca del cuidado que nuestro paciente requiere cuando se encuentra hospitalizado.

Estuve 3 días en el Hospital de la zona y pude ver cómo los acompañantes o familiares de los enfermos, no tienen ni idea de cuál es su función dentro del hospital.

He tenido 3 cesáreas por las cuales he permanecido hospitalizada anteriormente; he visitado a varios enfermos de la familia y nunca había visto un desórden igual al que ví en el Hospital de zona en el cual me ingresaron.

Pude ver cómo una familia terminó peleando en el mismo hospital, a los pies de su enferma anciana, culpándose unos a otros por no cuidar de ella, por no visitarla y me pareció patético que una persona enferma, que no puede moverse, tenga además que soportar a su familia fuera de control. Pude ver a otros enfermos "cuidados" por sus familiares y francamente no ví el sentido de que se encontraran ahí ésas personas, cuidando sólo de su sueño ya que no es necesaria su presencia.

Pude ver a algunas personas contratadas para cuidar de los enfermos a causa de que los familiares no pueden quedarse en el hospital y me dió depresión tan sólo de pensar que alguno de mis familiares tengan que soportar el maltrato que éstas personas le dan al enfermo.
Son personas sin ninguna capacitación, sin ninguna consideración hacia el enfermo, que se contratan sólo por ganar un poco de dinero.
Pude ver a una persona dormida mientras el enfermo gritaba de dolor. En fn. Espero que mis tips puedan servir a alguien que lo necesite para un mejor cuidado de los enfermos y el cuidado de la salud de los propios familiares.



CUIDADOS QUE PODEMOS PROPORCIONAR A NUESTRO ENFERMO EN EL HOSPITAL

1.- Antes que nada, si vamos a cuidar de un enfermo hospitalizado, debemos asegurarnos que nuestra salud es óptima. El tener un familiar querido enfermo, es muy desgastante y el cuidar de él en el hospital puede serlo más.

2.-Lo ideal es que dos o más personas se rolen el cuidado del enfermo, sobre todo si no puede moverse por sí sólo debido a su enfermedad o a su edad. Tal vez sea necesario pedir un permiso en el trabajo para poder realizar ésta función o las personas en casa que no tengan necesidad de trabajar pueden colaborar.

En todo caso, es poner en la balanza las prioridades, horarios de cada uno. Si se tienen niños pequeños en casa, es difícil realizar ésta función, pero si se tienen adolescentes o jóvenes entonces seguro entenderán que su madre o padre debe ayudar en el cuidado de sus familiares. O ellos mismos ofrecer su ayuda para el cuidado del enfermo.

3.- Se debe considerar los gastos que genera una persona hospitalizada para los familiares. Es por ello que debemos tener siempre un guardadito para contingencias imprevistas como puede ser una hospitalización. El trasladarse de casa al hospital; el alimentarse son gastos que deben considerarse.
Muchas veces no estamos preparados para algo así y nos toma sin un quinto en la bolsa. En ése caso, debemos recurrir a algún préstamo en el trabajo o con algún conocido. También es posible reunir entre todos los familiares un pequeño "colchón" que nos auxilie a afrontar los gastos.

4.-Debemos considerar también que el tiempo en un hospital es muy distinto al de casa o al de nuestras actividades normales, así que el llevar con nosotros un libro o algún tipo de distracción puede ser bueno para nuestra propia salud. Tal vez podamos poner al día nuestra agenda, nuestros estudios o aprovechar el tiempo en el hospital para terminar el tejido que hemos pospuesto, en fin.
Seguramente lo necesitaremos, mientras nuestro paciente descansa.


CUIDADOS DEL ENFERMO
1.- Si nuestro enfermo ha sido operado, seguramente necesitará del cuidado de un familiar por lo menos en las horas de visita.

Nuestra labor como familiares es auxiliarlos para que se puedan mover dentro del hospital; para ir a los sanitarios; para tomar un baño; para caminar y ejercitarse un poco. Para auxiliarlos a tomar sus alimentos si es necesario. Para acercarles un cómodo si lo necesitan. Para solicitar una cobija si lo requieren o simplemente para hacer su estancia más placentera y menos tediosa.

Podemos pedir al personal de enfermería nos diga dónde podemos tomar un cómodo, una cobija, ropa de cama, batas para cambiarse o lo que nuestro paciente requiera. Esto nos hace sentir útiles, además de que alivia el trabajo de los enfermeros y ayuda a unir lazos entre nuestro enfermo y nosotros.

2.-Debemos recordar que la enfermedad agota al enfermo y seguramente necesitará de descanso la mayor parte del tiempo. Asi que debemos evitar el que haya más de una persona con él. En muchas ocasiones, hay familias enteras que entran a ver a un paciente y éso puede alterar su descanso y el de los demás pacientes, además de hacer difícil el desenvolvimiento del personal de salud.

Sólo los enfermos que no pueden moverse realmente, necesitan a un familiar en la noche o que permanezca con él todo el día. Normalmente basta con los cuidados que se le proporcionan en las horas de visita.

Lo que sí es importante es que en las horas de visita haya alguien a su lado. En el demás tiempo, el descanso es primordial.
Cuantas menos personas se muevan en un hospital alrededor de los enfermos, mejor.

3.- Si es necesario contratar a alguien para que nos auxilie en el cuidado de nuestro enfermo, dadas nuestras circunstancias, optemos por personal calificado o instruido en ello. Esto genera gastos necesariamente y no siempre se está en condiciones de hacerlo.
El enfermo está muy consciente de ello y puede ser peor para su salud el saber que su familia hace un sacrificiio tan grande.

Asi que demos centrarnos en nuestra realidad y cuidar de nuestro propio enfermo personalmente o acudir a personas de buena voluntad pero capacitadas, como pueden ser las que realizan un Apostolado en las Parroquias que además de ayudar en el cuidado físico de la persona, pueden colaborar en el cuidado anímico. Recordemos simplemente que la enfermedad nos hace buscar a Dios tal vez más que a nuestras familias.


4.- Procuremos acercar a nuestro enfermo el auxilio de personas que lo ayuden espiritualmente con oraciones, con pláticas acerca de Dios. Si es posible acercarnos a una Parroquia a solicitar ayuda en ése aspecto, seguramente nuestro enfermo lo agradecerá. Y nosotros también estaremos mucho más tranquilos.

La enfermedad puede ser un buen momento para poner nuestras cuentas con Dios al corriente y éso se hace sólo, en paz.


Y SOBRE TODO:
Debemos recordar que el hospitalizado o el enfermo en casa, lo que menos necesita son reproches, son pleitos entre familia. Necesita un lugar tranquilo.

Si tienes resentimientos contra alguien; si no eres capaz de olvidar tus resabios; si no eres capaz de dar de tí; si no eres capaz de olvidar por un momento tus necesidades para atender las de otro, por favor:
Mucho ayuda el que no estorba.
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